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LACTANCIA Y EMBARAZO

Lactancia y Embarazo

Seguramente, habrás oído decir muchas veces que es imposible volver a quedarte embarazada si estás dando el pecho. Y seguro que también has escuchado que no se debe dar pecho cuando se tiene conocimiento de un nuevo embarazo.

Sin embargo todo lo que se dice acerca del embarazo y la lactancia, no es cierto. Existen demasiados mitos, exageraciones y creencias falsas. Para aclarar tus dudas, sigue leyendo.

¿Puedes volver a quedarte embarazada si estás dando el pecho?

Por supuesto que puedes. En ningún caso la lactancia materna es un anticonceptivo. Se trata de una creencia rotundamente falsa y que tiene su origen en que algunas mujeres no llegan a ovular mientras se encuentran en ese periodo de lactancia.

Se trata pues de un caso posible pero no generalizado, por lo que, salvo en algunos casos puntuales, dando el pecho tienes unas altas probabilidades de lograr un nuevo embarazo.

¿Es compatible la lactancia con un nuevo embarazo?

Existe el mito de que si das el pecho puedes perjudicar gravemente al feto. Muchas madres piensan que amamantar a su hijo o hija puede perjudicar al bebé que están gestando, por lo que se apresuran al destete. Sin embargo, esta apreciación no se corresponde con ninguna evidencia científica. Aunque sí es cierto que los ginecólogos desaconsejan la lactancia en los casos en que se hubiera diagnosticado una amenaza de aborto o parto prematuro.

Riesgos de lactancia y embarazo

Contraindicaciones de amamantar durante el embarazo

Tal como hemos indicado, en la mayoría de los casos, la lactancia durante el embarazo es completamente segura. No obstante, existen algunos casos especiales en los que se aconseja destetar al hijo mayor si se presentan las siguientes contraindicaciones:

  • Cuando se ha diagnosticado un embarazo de riesgo.
  • Si existe la posibilidad de sufrir un parto prematuro.
  • Cuando se trata de un embarazo de gemelos.
  • Si empieza a padecer de sangrado.
  • Desde el momento en que se aprecien dolores en el útero.

Síntomas del embarazo

No es fácil detectar un embarazo durante el periodo de lactancia. Sin embargo hay algunos síntomas que podrían ayudarte a detectarlo.

  • Sensibilidad extrema en los pechos: se considera como el primer síntoma del embarazo y lactancia.
  • Disminución repentina de la producción de leche materna: no te impide seguir amamantando a tu bebé pero la cantidad de leche producida es muy inferior a la normal.
  • Un aproximado del 60% de los niños pueden destetarse durante el embarazo, la mayoría de ellos lo hacen cuando se llega al tercer y cuarto mes de gestación.
  • Contracciones en la parte baja del útero: se experimentan estas contracciones mientras se está amamantando al niño mayor, cesando al finalizar.
Riesgos de embarazo y Lactancia

Riesgos del embarazo y lactancia

Aunque se habla y se comenta mucho sobre posibles riesgos de estar embarazada y dar el pecho al mismo tiempo, son sólo mitos. Por el simple hecho de la lactancia, en ningún momento el feto o el bebé llegan a correr peligro alguno.

Muy al contrario de lo que se piensa, incluso puede resultar beneficioso para ambos, contribuyendo a un mejor desarrollo del feto y del lactante.

Alimentación durante la gestación

Durante el periodo de embarazo y lactancia, la alimentación cobra una gran importancia, ya que no sólo debes cuidar el aporte alimenticio del bebé lactante, sino también al que llevas en el vientre.

Si quieres llevar una alimentación correcta durante esta crucial etapa, debes cumplir las siguientes recomendaciones:

  • Es imprescindible que durante cada comida añadas por lo menos uno de estos ingredientes: frutas, cereales integrales u hortalizas.
  • Debes tomar a diario aceite de oliva.
  • Reduce el consumo de productos lácteos a la mínima cantidad posible.
  • Es de mucha importancia que incluyas legumbres. y frutos secos en tu dieta. Por lo menos 5 veces a la semana.
  • Las carnes rojas y los embutidos debes de consumirlos en una medida de 2 a 3 veces por semana.
  • Dulces, refrescos y pasteles, o cualquier otro alimento que tenga exceso de azúcar, sólo de forma esporádica y en la menor cantidad posible.

Referencias:

Asociación Española de Pediatría

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